Se aborda el desarrollo cognitivo de Jessica Benítez, confirmando que no repitió ningún grado escolar y que, en general, no tuvo problemas de rendimiento académico significativos.
Se menciona que en primer grado hubo una conversación con la madre sobre la posibilidad de que repitiera, debido a su comportamiento, pero finalmente no ocurrió. A partir de entonces, Jessica continuó sus estudios sin mayores inconvenientes académicos.
Esta información sugiere que, a pesar de sus dificultades de salud mental, Jessica mantenía un funcionamiento cognitivo y académico que no impedía su progreso escolar, lo que añade complejidad a la comprensión de su desaparición.