Se generó un debate sobre la venta de drogas y el narcomenudeo, calificándolos como un delito.
Se cuestionó la argumentación de que la posesión de bienes es la causa del robo, planteando que quien no tiene, roba a quien tiene.
Se criticó la "zona gris" en la que se debate la legalidad de la venta de drogas, y se afirmó que justificar la delincuencia es inaceptable, incluso si se trata de pequeñas cantidades.