Se plantea un debate sobre la histórica falta de unión y comunión en la gestión entre presidentes y vicepresidentes en Argentina.
Se menciona que el rol del vicepresidente suele ser incómodo debido al fuerte presidencialismo del sistema argentino, con presidentes muy protagónicos.
Se recuerda el caso de la fórmula de Cambiemos (Macri-Michetti) como un ejemplo de respeto institucional, contrastando con otras duplas presidenciales.