Se critica la actitud de la oposición, a la que se tilda de "desesperada", por supuestamente intentar descalificar a figuras como Lionel Messi por no compartir sus ideales políticos.
Se argumenta que negar la importancia de figuras como Messi o Borges por no ser "compañeros" o no participar en actividades políticas es una tontería que priva a la vida de elementos valiosos. Se destaca la humildad y empatía de los jugadores de la selección, que generan identificación en la mayoría de las personas, incluidos peronistas lúcidos.
La postura busca diferenciar entre la apreciación de figuras públicas por su talento y valores, y la adhesión a una determinada corriente política, sugiriendo que la oposición se enfoca en divisiones irrelevantes en lugar de proponer soluciones concretas.