Se reanudaron los combates en el Estrecho de Ormuz, provocando un nuevo aumento en el precio del petróleo y reactivando la preocupación internacional. El secretario general de la ONU expresó alarma por las confrontaciones militares renovadas en el Golfo.
Advirtió que un retorno a hostilidades de gran escala tendría consecuencias catastróficas para la región, la paz internacional, la seguridad y la economía global. Hizo un llamado a todas las partes para ejercer la máxima moderación y evitar la escalada.
Las reuniones diplomáticas que se prevén continuarían, buscando avanzar con calma y paciencia, a pesar de la tensión generada por los ataques. La situación pone en duda el futuro del acuerdo diplomático entre Irán y Estados Unidos.