China lanzó un misil balístico de largo alcance desde un submarino nuclear hacia el Océano Pacífico, un hecho que ha generado preocupación y rechazo en sus vecinos y en Estados Unidos. El proyectil, equipado con una ojiva simulada, fue calificado por el gobierno chino como un "ejercicio rutinario" y conforme al derecho internacional.
Según el Dr. Oscar Armanelli, este lanzamiento representa un "salto cualitativo" para China, ya que la plataforma submarina lo hace "no rastreable". El experto vincula este suceso a la caída del Tratado Star, que controlaba ojivas nucleares entre EE.UU. y Rusia, y a la búsqueda de China por alcanzar una "tríada nuclear" (terrestre, aérea y submarina).
Países como Australia y Nueva Zelanda han expresado su inquietud por la desestabilización regional, mientras que Estados Unidos critica la falta de transparencia de China. El lanzamiento coincide con ejercicios militares conjuntos entre China y Rusia, interpretados como un aumento de la interoperabilidad y una posible distracción estratégica para Occidente ante un hipotético conflicto en el Mar de China o el estrecho de Taiwán.