Se analiza un posible escenario de división global con alianzas entre el mundo árabe y Rusia, y por otro lado China, como potencias militares con un poderío extraordinario.
Se plantea la hipótesis de un mundo dividido en guerra, comparándolo con el conflicto de Ormuz, y se reflexiona sobre las posibles consecuencias distópicas de tal escenario.
Se identifican tres o cuatro variables que podrían poner en jaque a la población mundial, como el cierre del estrecho de Ormuz, lo que descalibraría la economía mundial por el aumento del barril de petróleo y la consecuente inflación global.