Se advierte sobre la posibilidad de un colapso social debido a la crisis del transporte público, exacerbada por eventos como el partido de fútbol de Argentina.
Se menciona que los choferes podrían no salir a trabajar durante el partido, lo que agravaría la situación para los miles de usuarios que dependen del transporte.
Se critica la falta de reacción y la resignación de la gente ante la problemática, sugiriendo que esta pasividad permite que la situación persista.
Se plantea la necesidad de una mayor participación ciudadana y reacción ante los problemas que afectan la vida diaria.