Las albóndigas de pollo se cocinan en una sartén caliente para que se doren y formen una costra caramelizada, conocida como "efecto maleado".
Este proceso de caramelización ocurre por los azúcares presentes en la proteína del pollo. Se colocan las albóndigas en la sartén caliente, asegurando que se doren por todos lados.
Se mencionan posibles variaciones y acompañamientos, como crema de verdeo, y se recalca la importancia de no sobrecocinar el pollo para evitar que se seque.