Se prevé que los agentes de inteligencia artificial superen en número a la población mundial total, convirtiéndose en un componente clave de la fuerza laboral y los recursos intelectuales de la sociedad. La IA se está integrando en todos los aspectos de la economía, la sociedad y la vida de las personas a un ritmo sin precedentes.
Esta transformación tecnológica impulsa una nueva revolución industrial. Si bien genera preocupación, también se destaca la capacidad de adaptación humana ante los cambios, como se evidenció durante la pandemia con la transición al trabajo híbrido.