Un informe presentado en Viena denuncia que más de un millón de niños ucranianos bajo control ruso están expuestos a un sistema de adoctrinamiento y militarización que podría constituir un crimen de lesa humanidad. Expertos califican este sistema como institucionalizado.
Se reporta que las autoridades rusas envían citaciones militares a jóvenes de territorios ocupados, y algunos jóvenes han abandonado esas áreas para evitar el reclutamiento.