Victoria Villarruel participó en la vigilia del 9 de julio, destacando la importancia de la unidad nacional en momentos difíciles para Argentina. Acompañada por políticos y gobernadores, enfatizó el mensaje de que "no hay nada mejor para un argentino que otro argentino".
Al ser consultada sobre su futuro político, Villarruel evitó especulaciones y se centró en su rol como vicepresidenta, expresando su deseo de servir al país con decencia y patriotismo. Su discurso, enmarcado en la conmemoración de la independencia, buscó unificar los distintos espacios políticos bajo un sentimiento de pertenencia común.