La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, solicitó al rey Carlos III la liberación del oro retenido en el Banco de Inglaterra para ayudar a los damnificados del terremoto ocurrido el 24 de junio.
Rodríguez calificó esta medida como necesaria para atender las consecuencias del terremoto y exigió el cese de las sanciones y el bloqueo contra Venezuela, argumentando que el país tiene recursos bloqueados que podrían usarse para la reconstrucción.