En Venezuela, muchas familias aún no pueden realizar el luto por sus seres queridos desaparecidos tras el terremoto, ya que muchos cuerpos no han sido encontrados. La búsqueda de familiares continúa entre los escombros, como en el caso de Francisco, padre de Fabio, quien insiste en que su hijo está vivo.
Se destaca la labor de los voluntarios que, tras el último adiós a sus propios familiares, regresan a las zonas de derrumbe para ayudar a otros. La situación humanitaria es crítica, con miles de desaparecidos y la necesidad de reconstrucción de viviendas y apoyo económico, además de preocupaciones sanitarias por posibles brotes de enfermedades.