El Mundial de fútbol ha desatado una fiebre de tatuajes entre los argentinos, quienes buscan inmortalizar la gesta deportiva en su piel. Las casas de tatuaje experimentan un aumento repentino en la demanda de turnos, especialmente después de los triunfos de la selección.
Diseños populares incluyen la Copa del Mundo, las estrellas que representan los títulos obtenidos, jugadas icónicas y frases motivadoras. Los tatuadores trabajan a contrarreloj para satisfacer a los fanáticos, quienes llegan a los locales incluso en días feriados.
La emoción del partido contra Países Bajos, considerado de infarto, impulsó aún más esta tendencia. Los entrevistados expresan la necesidad de "hacer algo" para recordar la hazaña, como el caso de Laura, quien decidió tatuarse el sol de la bandera argentina y la copa.
Incluso se relatan casos de tatuajes premonitorios, como el de Adrián, quien se tatuó a Leandro Paredes antes de que este se destacara en el partido, y posteriormente se tatuó la firma del jugador. La pasión por el fútbol se manifiesta de diversas formas, y los tatuajes se han convertido en una de las más visibles.