La selección argentina realizó su primer entrenamiento post-partido, con un ambiente distendido enfocado en el próximo rival: Suiza. Los jugadores que no participaron del encuentro anterior se entrenaron con normalidad, mientras que los titulares realizaron ejercicios más livianos y observaron a sus compañeros.
Se destacó la importancia de Nico González como jugador revulsivo para el equipo, similar al rol que cumplía Manu Ginóbili en su momento. A pesar de no haber logrado aún un gol o asistencia decisiva en la selección, su aporte es valorado por el cuerpo técnico.
El estado del campo de juego fue un tema recurrente, con quejas sobre la sequedad de las canchas en ediciones anteriores del Mundial. Los jugadores buscaron refrescarse con los aspersores, una medida habitual para mejorar la circulación de la pelota.