La costa de Miami se ve afectada por una gran cantidad de sargazo, un alga que genera un fuerte olor y dificulta el acceso al mar. A pesar de la inversión millonaria para su remoción, el problema persiste a lo largo de kilómetros.
El fenómeno natural, aunque molesto para turistas y locales, no impide por completo el disfrute de la playa. Se recomienda el uso de calzado especial para ingresar al agua y se observa a personas bañándose y realizando actividades matutinas a pesar de la presencia del alga.