Rusia llevó a cabo un simulacro de ataque aéreo en el campo de entrenamiento de Alavino, cerca de Moscú. Equipos móviles de defensa aérea practicaron la respuesta ante drones de baja altura.
Estos ejercicios responden a la nueva etapa de la guerra, marcada por los exitosos ataques de Ucrania a la infraestructura civil y económica rusa, incluyendo refinerías de petróleo. El ejército ruso busca perfeccionar sus tácticas para detener la ofensiva ucraniana mediante el uso de drones.