Roberto García se compara con Javier Milei en su forma de reaccionar cuando se enoja, admitiendo que grita y rompe cosas. Sin embargo, aclara que no desea ser político y que esa explosividad es parte de su naturaleza, a diferencia de Milei, a quien considera que puede estar actuando.
Se debate si el comportamiento de Milei es genuino o una estrategia política. Mientras algunos creen que es pragmático y se adapta a las circunstancias, otros sostienen que su estilo explosivo es parte de su esencia y que no debería ser criticado por ello.
Se cuestiona la validez de criticar a Milei por su forma de expresarse, argumentando que al menos es sincero y no hipócrita. Se menciona la idea de que los políticos también usan "ropajes" y que la autenticidad es difícil de determinar.