Los mayores riesgos para la salud de los residentes de Venezuela tras los terremotos incluyen interrupciones en la atención médica regular, hacinamiento en refugios y falta de acceso a agua potable, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
La OPS trabaja con el Ministerio de Salud venezolano para rastrear brotes de enfermedades respiratorias y digestivas, especialmente en los refugios.