El gobierno, a través de sus voceros, insta a los trabajadores despedidos a "reinventarse" y buscar oportunidades en sectores como la minería o la energía, o incluso mudarse a otras provincias. Sin embargo, los exempleados de Metalfor, como Fausto, un trabajador de 45 años con más de 20 de antigüedad, ven esta opción como inviable.
Fausto, oriundo de un pueblo de 6.000 habitantes donde la principal fuente de empleo era Metalfor, considera imposible "reinventarse" en un contexto de pocas oportunidades laborales y alta especialización requerida en los nuevos sectores. La idea de mudarse a otra provincia o trabajar en una minera le resulta ajena a su experiencia y formación.
La narrativa oficial choca con la realidad de los trabajadores, quienes se enfrentan a la necesidad de adaptarse a un mercado laboral cambiante y exigente, sin las herramientas ni las oportunidades adecuadas para hacerlo, especialmente en comunidades pequeñas donde la diversificación laboral es limitada.