Empresarios pymes de diversos rubros atraviesan una profunda crisis económica, registrando caídas en las ventas de hasta un 50% en el último año.
Los testimonios reflejan una situación crítica, con dificultades para mantener las estructuras, achicamiento de personal y cierre de locales. La baja en el consumo se atribuye a la pérdida del poder adquisitivo de la población y al aumento de costos de servicios y proveedores.
Algunos empresarios han invertido fuertemente en los últimos años, duplicando o triplicando su capacidad productiva, pero ahora se encuentran produciendo a un 20% o 40% de esa capacidad, lo que genera gran incertidumbre sobre el futuro.
Se menciona que la situación actual es peor que la vivida en crisis anteriores como la de 2001, la del gobierno de Macri o la pandemia, y se critica la falta de medidas gubernamentales efectivas para revertir la tendencia.