Se destaca la magnitud de las producciones publicitarias de los años 90, en contraste con la publicidad actual. Se menciona que grandes empresas presupuestaban dos producciones al año, una para verano y otra para invierno, con una inversión considerable de dinero y la participación de estrellas que cobraban sumas importantes.
Se presenta un ejemplo de publicidad protagonizado por Gonzalo García, y se hace hincapié en la calidad y el impacto de estas piezas, que acompañaron la vida de los argentinos.