Surgió una polémica en torno a la actuación de los árbitros argentinos en el Mundial, con acusaciones de favoritismo hacia la selección nacional. Estas especulaciones, amplificadas en redes sociales, apuntan a que la FIFA podría favorecer a Argentina por el interés que genera Lionel Messi.
Se defiende la integridad de los árbitros argentinos, como Facundo Tello, destacando su profesionalismo y trayectoria. Se argumenta que estas acusaciones son infundadas y responden más a la pasión del hincha o a campañas de desprestigio que a la realidad arbitral.
Se señala que, si bien es comprensible la suspicacia del hincha, los árbitros están capacitados para dirigir imparcialmente, independientemente de la nacionalidad de los equipos. La presión mediática y las redes sociales pueden generar climas de opinión adversos, pero no reflejan necesariamente la objetividad del arbitraje.
Incluso se menciona la posibilidad de que un árbitro argentino no dirija la final si Argentina avanza, argumentando que la FIFA podría priorizar la imparcialidad en instancias decisivas. Sin embargo, se confía en la capacidad de los árbitros para llevar adelante su labor con seriedad y justicia.