Se cuestiona la postura de los libertarios que en 2022 criticaban la visita de la Selección Argentina a la Casa Rosada, y se les insta a ser coherentes ahora que un gobierno de su signo está en el poder.
Se argumenta que, independientemente de quién sea el presidente, la Selección Argentina debe ser recibida en la Casa Rosada como símbolo de unidad nacional y reconocimiento deportivo.
Se señala la hipocresía de quienes antes se oponían a la visita presidencial y ahora la defienden, o viceversa.
Se espera que, tras la victoria, la Selección sea recibida y que los críticos de antaño reconozcan su error.