El periodista Eduardo Feynman generó controversia con comentarios despectivos hacia México y su gente. Tras las críticas, pidió disculpas públicas, argumentando que sus palabras fueron malinterpretadas y que no pretendía ser xenófobo.
Sin embargo, sus disculpas fueron recibidas con escepticismo por parte de la audiencia y colegas, quienes señalaron que sus expresiones fueron directas y carentes de ambigüedad. Feynman insistió en que sus dichos no estaban dirigidos al pueblo mexicano y que quienes lo conocen saben que no es su forma de pensar.
La polémica se intensificó cuando Feynman también criticó al gobierno de México y a su presidenta, Sheinbaum, calificándolo de "populista". La situación generó un debate sobre la línea entre la opinión personal y la responsabilidad periodística, especialmente al tratar temas sensibles como la xenofobia y la política internacional.