Se advierte contra conformarse con un nivel de madurez espiritual estancado, comparando a los creyentes inmaduros con "bonsais". Se resalta que Dios reserva "banquetes espirituales", nuevos niveles de unción y bendiciones, pero estos solo se reciben si se está en condiciones de aceptarlos.
La condición principal es la fe y el crecimiento continuo. Permanecer en etapas iniciales, como seguir tomando "leche espiritual", impide acceder a las bendiciones y ministerios más profundos que Dios tiene reservados para aquellos que avanzan en su relación con Él.