Se destaca el uso de picanas eléctricas por parte de una banda de delincuentes, además de armas de fuego, para cometer sus delitos. Estas picanas, ilegales, se utilizaban para someter a las víctimas y robarles sus pertenencias, principalmente motos.
La banda, liderada por un menor de 16 años, operaba con una modalidad sofisticada, haciéndose pasar por repartidores de delivery para acercarse a sus objetivos.