Se discute la posibilidad de que las víctimas estén armadas, lo que representa un factor de riesgo para los motochorros.
Se explica que los delincuentes buscan el control psicológico para paralizar a la víctima y evitar la confrontación.
Se señala que la inteligencia criminal falló en este caso, ya que no se anticipó que la víctima estuviera armada y fuera un policía retirado.