Se profundizó en la capacidad de Messi para orientarse espacialmente, comparándola con estudios de neurociencia que explican cómo los seres vivos se ubican en el espacio. Messi utiliza sus ojos para crear un mapa mental detallado del campo, anticipando las acciones de compañeros y rivales.
Esta habilidad, combinada con una coordinación ocular-motora excepcional, le permite una toma de decisiones y ejecución de jugadas a una velocidad asombrosa, dándole una ventaja crucial en el juego.