Se continúa la reflexión sobre Lionel Messi, quien a pesar de tener un don divino para el fútbol, reconoce la importancia del sacrificio y el esfuerzo para fortalecer ese talento. Se plantea la disyuntiva de si podría haberse conformado con su habilidad natural o si la dedicación constante ha sido clave en su carrera.
Se subraya que, incluso con un talento excepcional, Messi ha elegido el camino del compromiso y el trabajo arduo. Se cuestiona la idea de que el éxito se deba únicamente al don, resaltando que la perseverancia y la dedicación son igualmente fundamentales para alcanzar la grandeza.