El debate se intensifica sobre las declaraciones de Mamdani, acusándolo de demagogia y de utilizar temas religiosos para congraciarse con su electorado islámico.
Se cuestiona la doble moral de la FIFA y su presidente, Gianni Infantino, ante casos de racismo y xenofobia, contrastando con la libertad con la que se critica a la religión católica.
La discusión se vincula con la política estadounidense, mencionando a Donald Trump y su supuesta relación con la crítica hacia Argentina y Messi, en el marco de un proceso electoral.