Majo, en una entrevista, relata la difícil situación económica que atraviesa tras la separación de Aníbal. Se ve obligada a vender sus pertenencias y el equipamiento de la clínica donde trabajaban para poder mantener a los hijos de Aníbal.
Explica que alquila equipamiento del consultorio para generar una renta mensual que le permita enviar dinero a los hijos. Aclara que estas ventas no son pruebas en sí mismas, sino objetos personales que tuvo que guardar tras mudarse a un departamento más pequeño.
A pesar de la adversidad, Majo afirma que Aníbal se mantiene fuerte mentalmente, estudiando dos carreras universitarias y preparándose para el futuro. Ella, por su parte, busca actividades que le cambien la energía y la hagan sentir mejor, como bailar, y se considera más cuerda que nunca.