Durante la cumbre de la OTAN, el presidente Erdogan obsequió pistolas a los líderes, generando diversas reacciones. Algunos líderes, como el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, y el de Bélgica, Bart De Wedder, decidieron no llevarse el arma a casa o se percataron de ella al regresar a sus países.
El obsequio, una pistola semiautomática turca, fue interpretado por algunos como una provocación, mientras que otros lo consideraron un gesto del anfitrión, aunque inusual para una reunión de la OTAN.