Se relata la profunda emoción que genera Lionel Messi en sus compañeros de equipo. Se menciona el caso de Paredes, quien al anotar un gol, abraza a Messi y le dice que aún no es su momento de irse, evidenciando la conexión y el respeto mutuo.
Se destaca que jugar con Messi es una experiencia cumbre para muchos futbolistas, como lo expresa Enzo Fernández, quien siente que tras jugar con él, ya no puede pedir mucho más. La influencia de Messi en el equipo es tal que a veces los compañeros juegan para que él se luzca, demostrando su rol central y su impacto en el rendimiento colectivo.