Irán sepultó a Ali Khamenei, fallecido en un ataque el 28 de diciembre, entre llamados a la venganza. El féretro recorrió ciudades sagradas y lugares chiítas importantes. Las ceremonias fueron presentadas como una demostración de fuerza y unidad nacional.
Asistentes clamaban gritos de venganza y se vieron carteles en inglés amenazando a Donald Trump. Su hijo y sucesor, Mojtaba Khamenei, no ha sido visto en público desde su nombramiento.