Teherán endurece su discurso y advierte que responderá a cualquier ataque, insistiendo en que el futuro del Estrecho de Ormuz depende de un entendimiento con el régimen iraní. Un dirigente del parlamento iraní advirtió a Washington que "si golpeas te devolverán el golpe".
Se cuestiona la hipocresía de acusar de crímenes de guerra mientras se cometen actos similares. Se reflexiona sobre la inutilidad de la guerra, citando a Einstein y Freud.