Se relata el caso de Walter Gómez, un héroe de la patria que, por seguir protocolos y evitar matar a tres delincuentes brasileños, resultó herido y quedó ciego. El incidente resalta la disyuntiva a la que se enfrentan los policías al actuar.
Se contrasta la actuación de los delincuentes, que no miden las consecuencias de sus actos, con la de los funcionarios policiales, que deben considerar la vida de terceros y sus propias familias al momento de abrir fuego.
Se menciona la labor de comisarios como Marino y fiscales como Fornaro, quienes trabajan en casos complejos, y se hace hincapié en la importancia de la investigación y el cumplimiento de los procedimientos.