El gobierno argentino avanza en negociaciones para una nueva reforma electoral, buscando superar el bloqueo del Congreso que se produjo tras la gestión de Manuel Adorni. El objetivo es lograr la aprobación de un proyecto similar al anterior, que incluiría la suspensión del sistema de "PASO" (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias).
La propuesta contempla la habilitación de colectoras para sumar votos a la candidatura presidencial, una estrategia que cuenta con el aval de varios gobernadores. La negociación con los mandatarios provinciales está avanzada, incluso durante la crisis que afectó a Adorni. Se mantiene la discusión sobre la implementación de la boleta única de papel, un punto clave en la reforma.
La reforma electoral se perfila como el principal objetivo político del gobierno en el Congreso para el próximo año. La posibilidad de colectoras permitiría a los partidos presentar sus propios candidatos a nivel provincial y, al mismo tiempo, adherir a una fórmula presidencial, ampliando así las posibilidades de representación.