El gobierno se encuentra en "modo elecciones", adoptando una estrategia de "besar bebés" y haciendo política activamente. La oposición, por su parte, se muestra paralizada, especialmente tras la salida de Adorni, y no ha logrado capitalizar los eventos recientes.
Esta situación permite al gobierno sentir que retoma un "círculo virtuoso", especialmente en lo referente a las reservas. La estrategia actual se centra en la política, con la posible designación de un jefe de gabinete que coordine la actividad política y fomente el diálogo, sin que esto implique una modificación del modelo económico.