Se afirma que el gobierno de Javier Milei ha chocado completamente su relación con el pueblo argentino, lo que impide la realización de fiestas populares y genera un "divorcio total" entre el gobierno y la gente.
Se describe el Día de la Independencia como el más triste, con una población que no tiene nada para festejar debido a la realidad de desempleo, falta de dinero y dificultades económicas. Se sugiere que el Mundial puede ofrecer alegrías temporales, pero no cambiar la realidad subyacente.