Mons. García Cuerva, identificado con el ala del Papa Francisco y con experiencia en las villas porteñas, reiteró su crítica a la realidad política argentina, señalando al "arco político en general" por haber "robado al pueblo desde lo espiritual hasta lo económico".
El arzobispo calificó duramente la existencia de "cuevas de corrupción" en gobiernos anteriores, extendiendo la crítica a todas las administraciones y destacando la gravedad de tales afirmaciones.