Un estudio científico reveló similitudes sorprendentes entre la risa de los humanos y la de los simios, demostrando que compartimos un patrón rítmico similar desde hace al menos 15 millones de años, originado en un antepasado común.
La investigación, llevada a cabo en la Universidad de Warwick, analizó las risas de niños y diversos simios (orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas), encontrando una base rítmica compartida. Se observaron videos de simios reaccionando con gestualidad y vocalizaciones a estímulos, como trucos de magia o cosquillas, de manera muy similar a como lo harían los humanos, incluyendo bebés.
A pesar de las similitudes, existen diferencias notables. Los simios tienden a emitir un jadeo entrecortado y constante, con una sílaba por ciclo respiratorio, mientras que los humanos producen risas más rápidas, versátiles y con múltiples sílabas en una sola exhalación. Además, los humanos poseen un mayor control de los músculos faciales y respiratorios, lo que permite una mayor adaptabilidad y expresividad en la risa, factores que podrían haber influido en la evolución humana.