La presencia de una perturbación de mal tiempo generó cielo completamente nublado, lo que impidió que la temperatura descendiera significativamente durante la noche. Al no haber sol, el suelo pierde calor al espacio, pero la capa de nubes actúa como un techo, reirradiando el calor hacia abajo y manteniendo la temperatura.
Este efecto se observa claramente en el campo, donde la temperatura puede subir drásticamente con la llegada de nubosidad. Por ejemplo, en zonas con temperaturas de -7 u -8 grados, la llegada de nubes elevó la temperatura a -1 o 0 grados, demostrando el impacto de la nubosidad en la regulación térmica.