Se cuestiona el discurso oficial sobre el crecimiento económico, señalando que beneficia solo a un 30% de la población y no se refleja en la economía doméstica.
Mientras el gobierno celebra la recuperación de sectores productivos y la atracción de inversiones extranjeras, la industria manufacturera, especialmente en indumentaria y calzado, sufre caídas drásticas.
La campaña política se centrará en la situación económica de los hogares, evidenciando la brecha entre el discurso oficial y la realidad cotidiana de los argentinos.