Los disturbios en Francia tras la victoria de la selección se intensifican, con imágenes violentas de manifestantes atacando patrulleros y subiéndose a autos. Las autoridades esperaban estos incidentes y desplegaron un gran número de policías.
Se observa un fuego cerca de la Torre Eiffel, un icono de París, lo que genera gran impacto. La situación se describe como una mezcla de festejo y bronca, con un sector violento que dice representar a la comunidad marroquí.
Se analiza la complejidad del problema, vinculándolo a la inmigración africana en Francia, la discriminación y el sentimiento de exclusión entre jóvenes, muchos de ellos franceses de origen inmigrante, que no se sienten parte del país a pesar de haber nacido allí.