Se critica duramente a un sector de comunicadores y políticos que, según el análisis, buscan generar controversia y división. Se pone como ejemplo la crítica hacia Lionel Messi, comparándolo con Diego Maradona y cuestionando la supuesta "falta de compromiso" de Messi con "causas populares".
Se argumenta que estas figuras no representan al pueblo y que sus acciones son meras estrategias para generar atención y debate, incluso si eso implica ser destructivos. Se menciona que estas tácticas se utilizan tanto en el ámbito político como en el deportivo.
Se cuestiona la relevancia de darles espacio a estos personajes en los medios, sugiriendo que solo generan toxicidad y no aportan al debate constructivo. Se hace una analogía con la forma en que algunos políticos, como Cristina Kirchner, utilizaban discursos para generar impacto.