El sistema de salud en Cuba enfrenta una grave crisis por la escasez de equipos y medicamentos, dejando desamparados a los pacientes.
En el Instituto de Oncología y Radiobiología, 1.200 pacientes esperan radioterapia y el 80% de la tecnología de diagnóstico y tratamiento está obsoleta o averiada. La falta de reactivos dificulta el monitoreo de los tratamientos.
La crisis también afecta las salas pediátricas, donde médicos y familias luchan por mantener la esperanza ante la falta de recursos. Técnicos e ingenieros trabajan para prolongar la vida útil de equipos envejecidos, pero la improvisación no siempre es suficiente.
Solo en La Habana, 17 ventiladores neonatales están fuera de servicio. En la unidad de hemodiálisis del hospital Hermanos Ameijeiras, 72 pacientes dependen de riñones artificiales obsoletos, y los insumos llegan con retraso.