Durante las celebraciones del 9 de Julio en Tucumán, se implementó un "operativo cerrojo" que limitó el acceso del público a la Casa Histórica, generando sorpresa y descontento entre los asistentes.
Personas que acudían a la vigilia desde hace más de 20 años se vieron impedidas de acercarse, quedando detrás de vallas. Manifestaron tristeza y extrañeza ante esta situación, que contrastaba con la tradición de participar de cerca en los festejos patrios.