La drástica caída en la tasa de natalidad en Argentina plantea serias preocupaciones sobre el futuro del sistema previsional. Con menos nacimientos, la cantidad de aportantes futuros disminuirá significativamente, mientras que la expectativa de vida aumenta, generando una presión creciente sobre las jubilaciones, pensiones y servicios médicos.
La situación se agrava al considerar que en los últimos 10 años la cantidad de nacimientos se redujo a la mitad. Esto significa que en el futuro habrá menos personas contribuyendo al sistema, mientras que una población cada vez mayor demandará beneficios, creando un desequilibrio financiero a largo plazo.